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Cáncer del cuello uterino

En el IEO, la División de Ginecología se ocupa de las pacientes con cáncer ginecológico desde el diagnóstico y el tratamiento hasta el seguimiento. El cáncer del cuello uterino es uno de los cánceres ginecológicos más frecuentes en todo el mundo. En Europa, es la segunda causa de muerte por cáncer (después del cáncer de mama) en mujeres menores de 40 años. En Italia, todos los años se calculan unos 3500 casos nuevos de este tipo de cáncer.

EN POCAS PALABRAS

Este cáncer afecta el cuello uterino, que es la parte inferior del útero. Hay dos tipos principales de cáncer en esta área. El tipo más común de cáncer del cuello uterino es el carcinoma de células escamosas, que surge de las células de la parte externa del cuello uterino, que se puede ver durante la consulta médica y el menos frecuente es el adenocarcinoma que se desarrolla a partir de las células que se encuentran en el canal del cuello uterino y por lo tanto, suelen quedar ocultas. 

PREVENCIÓN Y DIAGNÓSTICO

Síntomas y prevención del cáncer del cuello uterino 

El cáncer del cuello uterino se puede prevenir. Afecta a un órgano que se puede ver fácilmente durante un solo examen ginecológico y hay herramientas para detectar los síntomas del cáncer del cuello uterino que preceden al cáncer y la infección con el virus del papiloma humano (VPH), que es una de las causas necesarias, pero no suficiente, para el desarrollo de este cáncer del cuello uterino. Además, también podemos prevenir ciertas infecciones con una vacuna contra los dos tipos de VPH más frecuentes. El VPH y su función en la aparición del cáncer del cuello uterino 

Los VPH son una familia de virus muy generalizados en la población, que pueden infectar la piel y las membranas mucosas. El virus se transmite principalmente por contacto sexual. Es una infección común, que no presenta síntomas de cáncer del cuello uterino y se resuelve espontáneamente. Casi el 75% de las mujeres habrán contraído esta infección por lo menos una vez en su vida. En algunos casos, puede causar alteraciones benignas (condilomas) e incluso lesiones que se pueden transformar en cáncer del cuello uterino si no se tratan. 

Hay unas 13 cepas de VPH que son las responsables de los cánceres del cuello uterinos. Son VPH de alto riesgo oncogénico. Pueden transcurrir de veinte a treinta años entre la contracción de la infección y el desarrollo del cáncer del cuello uterino; por eso, los cánceres que afectan a las mujeres entre los 45 y los 50 años de edad se deben a infecciones contraídas durante la juventud. 

Prueba de Papanicolaou y prueba del VPH: sinergia para prevenir el cáncer del cuello uterino 

El cáncer del cuello uterino siempre está precedido por una infección por VPH y alteraciones precancerosas. Para detectarlos, se usan dos herramientas simples: la prueba de Papanicolaou y la prueba del VPH. 

Hasta ahora, la prueba de Papanicolaou se ha utilizado como la primera prueba de detección ginecológica para prevenir el cáncer del cuello uterino. Si la prueba de Papanicolaou es anormal, se recomienda la colposcopia para observar alteraciones visibles en el cuello uterino. Estas alteraciones suelen ser precancerosas y pueden eliminarse con una pequeña operación. Se puede efectuar un análisis para identificar la presencia de VPH oncogénicos. 

La prueba de VPH se usa sola o en combinación con la prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer del cuello uterino y es muy útil para las mujeres que no tienen un factor de riesgo conocido o la infección por VPH, lo que les permite realizarse exámenes ginecológicos años más tarde. Las pacientes con resultados positivos en esta prueba, deben realizarse potros análisis más detallados, como por ejemplo la prueba de Papanicolaou o la colposcopia. Si la prueba de VPH arroja un resultado positivo, esto no significa que la paciente está infectada y transmite la enfermedad; el propósito de la prueba es indicar qué tipos de análisis posteriores serán necesarios y con qué frecuencia, para prevenir el cáncer del cuello uterino. 

Vacunas contra el VPH 

Hace ya algunos años disponemos de la vacuna contra los VPH 16 y 18, responsables del 70% de los casos de cáncer del cuello uterino. Se ha demostrado que resulta eficaz para prevenir los precursores del cáncer del cuello uterino relacionados con los VPH 16 y 18. El beneficio máximo se obtiene antes de la exposición al VPH, algo que generalmente ocurre con las primeras relaciones sexuales. Por este motivo, se recomienda darles la vacuna a las niñas a los 11 años, para quienes es gratuita, aunque está aprobada a partir de los 9 años de edad. 

Se puede administrar a niñas y mujeres que ya hayan tenido relaciones sexuales y ha demostrado su eficacia a la hora de prevenir la recurrencia de las alteraciones del VPH en mujeres que ya han sido tratadas por este motivo. Sin embargo, la eficacia de la vacuna se reduce si hay una infección por VPH 16 o 18 en el momento de la vacunación. La vacunación comprende tres dosis intramusculares dentro de un periodo de 6 meses. La vacunación también se puede administrar a los varones jóvenes de hasta 25 años. 

La vacunación y la detección mediante pruebas de VPH y pruebas de Papanicolaou son sinérgicas a la hora de prevenir el cáncer del cuello uterino 

El diagnóstico de cáncer de cuello uterino suele ocurrir una vez que ya es invasivo, generalmente en mujeres que nunca antes se habían sometido a pruebas de detección y ya tienen síntomas de cáncer de cuello uterino, como por ejemplo, sangrado vaginal anormal, especialmente después de las relaciones sexuales. El diagnóstico de cáncer del cuello uterino invasivo se realiza con un análisis histológico, que define el nivel de infiltración y el estadio del cáncer del cuello uterino. Si el cáncer del cuello uterino ya está avanzado, el diagnóstico se realiza con un examen ginecológico que consiste en una ecografía transvaginal en 3D y una RM, que define el volumen del cáncer del cuello uterino. 


TRATAMIENTO Y ENSAYOS CLÍNICOS

Eliminación de las alteraciones precancerosas del cuello uterino 

Cuando se diagnostica una alteración precancerosa, se evalúa si se debe extirpar con una operación menor (generalmente con anestesia local), según el tipo y la duración de su persistencia. La eliminación de las alteraciones precancerosas se realiza de distintas maneras. El IEO dispone de tecnología láser que facilita no solamente la evaporación de las alteraciones, sino también su extirpación (conización por láser) para hacer un análisis histológico de la alteración visible. De lo contrario, la extirpación se puede efectuar con un asa diatérmica y definirse posteriormente con láser, siempre con la orientación de la colposcopia. Los métodos utilizados para eliminar las alteraciones son guiados por la colposcopia, que permite la eliminación de la alteración visible. Por el contrario, las intervenciones sin una vista directa y ampliada, como la conización con cuchillo frío (usando un bisturí), son menos precisas y suelen necesitar otros tratamientos complementarios. 

Tratamiento del cáncer del cuello uterino y síntomas de metástasis. 

Cuando se diagnostica un carcinoma invasivo, las opciones de tratamiento varían en función de la capacidad de invasión, el estadio y la extensión del cáncer del cuello uterino. El estadio es uno de los factores más importantes para decidir cómo tratar el cáncer del cuello uterino y determinar el nivel de éxito que podría tener el tratamiento. El desarrollo del cáncer del cuello uterino va desde los estadios I (1) al IV (4). En los casos de cáncer del cuello uterino que son solamente invasivos inicialmente, es decir, carcinomas con infiltración de menos de 7 mm, la detección se realiza con un análisis histológico de la alteración precancerosa extirpada. La extirpación de la alteración a través de la conización por láser puede considerarse como un tratamiento mínimamente invasivo para el carcinoma, en particular, en los carcinomas de células escamosas, incluso si en algunos casos se debe complementar con una la evaluación quirúrgica de los ganglios linfáticos. 

Cuando se detecta un adenocarcinoma, aunque sea mínimamente invasivo, la extirpación con láser del cáncer del cuello uterino solo es una opción para las pacientes jóvenes desean un embarazo, de lo contrario, es mejor considerar la extirpación quirúrgica del útero. 

La metástasis distante fue definida por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia y abarca los ganglios linfáticos no regionales (incluidos los ganglios linfáticos inguinales en el caso del cáncer de endometrio), así como las lesiones en el peritoneo, hígado, pulmones y huesos. El diagnóstico se realiza en función de los signos, síntomas e imágenes. Gracias a las nuevas clases de fármacos e intervenciones, las pacientes pueden disfrutar de una mejor calidad de vida, con una mayor expectativa de vida. Es necesario utilizar una metodología pluridisciplinar para tratar a las pacientes con metástasis, en particular metástasis óseas. Las metástasis óseas se clasifican como osteolíticas, osteoblásticas o mixtas, según el mecanismo principal de interferencia con la remodelación ósea normal. Los síntomas de las metástasis óseas se caracterizan por un dolor intenso, movilidad reducida, fracturas patológicas, compresión de la médula espinal, aplasia de la médula ósea e hipercalcemia. Las decisiones de tratamiento dependen de varios parámetros, por ejemplo, si las metástasis óseas están localizadas o generalizadas, si hay evidencia de metástasis extraesqueléticas, el tipo de cáncer del cuello uterino y sus características, el historial de tratamientos previos y la respuesta a la enfermedad, los síntomas y el estado general de salud. Los tratamientos pueden limitar o retrasar el crecimiento de la metástasis ósea y ayudar a paliar los síntomas asociados, pero no son curativos. La estrategia de tratamiento depende de la metástasis distante y determinará el momento adecuado para iniciar los regímenes de quimioterapia o radioterapia para controlar la diseminación de la enfermedad por vía hematógena y/o tratar específicamente las lesiones metastásicas individuales con propósitos paliativos. Así, la gestión el dolor con analgésicos y radiación se debe administrar según las indicaciones durante el inicio de estos tratamientos. La radioterapia es el tratamiento preferido tanto para el dolor óseo localizado como mal localizado o la recurrencia del dolor en áreas del esqueleto previamente irradiadas. 

 

MÁS PARA USTED

Vacunas contra el VPH y nuevos análisis para prevenir el cáncer del cuello uterino 

Hay varios estudios en curso sobre la infección por VPH, la vacunación, las pruebas de VPH y otras pruebas que investigan la detección de alteraciones precancerosas y su seguimiento luego de los tratamientos efectuados. 

Desde 2008, el IEO patrocina un estudio sobre la vacunación contra el VPH en mujeres de 18 años de la provincia de Milán. Se trata de un estudio clínico a 5 años, cuyo objetivo es analizar en detalle los efectos protectores de la vacunación en este grupo etario específico. Actualmente, se están realizando las visitas de control tras la vacunación. Cada participante asiste a la visita de control una vez por año durante 5 años. 

También se han planificado varios estudios y otros están en proceso de ejecución, algunos con el objetivo de evaluar las diferentes pruebas para detectar el VPH en diferentes estadios de detección y prevenir el cáncer del cuello uterino. Otros estudios apuntan a comprender mejor cómo evaluar con más eficacia la presencia de alteraciones precancerosas de cáncer del cuello uterino, para ampliar el conocimiento y la enseñanza de la colposcopia. También hay estudios cuyo objetivo es determinar cuáles son los estudios más apropiados para el seguimiento de las mujeres que han recibido tratamiento por alteraciones precancerosas del VPH. 

Finalmente, se hace una evaluación continua de la ecografía para una estadificación local del cáncer del cuello uterino temprano, en comparación con la RM. 

El IEO es consultor científico del proyecto de vacunación gratuita de niñas pequeñas que quedaron afuera de las campañas de vacunación de detección previas implementadas por el Municipio de Milán, Milan ASL, la Cruz Roja Italiana y la Fundación Rotaria de Milán para Milán.  

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